Compresión de la médula espinal



Normalmente, la médula espinal está protegida por la columna vertebral, pero ciertas lesiones y trastornos ejercen presión sobre ella (la comprimen) e interrumpen su función normal. Estas lesiones y trastornos también comprimen las raíces nerviosas espinales, que pasan a través de los espacios entre los huesos de la espalda (vértebras), o el haz de nervios que se extiende hacia abajo desde la médula espinal (cola de caballo).

La médula espinal puede estar comprimida

De repente, causando síntomas en minutos o en unas pocas horas o días

Lenta y gradualmente, causando síntomas que empeoran durante muchas semanas o meses

Causas

Las causas de la compresión de la médula espinal pueden ser las siguientes:

Huesos: si las vértebras están rotas (fracturadas), dislocadas o crecen de forma anómala (como ocurre en la espondilosis cervical) pueden comprimir la médula espinal. Las vértebras debilitadas por el cáncer o por la osteoporosis se rompen después de un leve traumatismo o incluso sin traumatismo.

Tejido conjuntivo: el tejido conjuntivo que recubre el conducto raquídeo a menudo se agranda y se endurece con la edad. Este cambio estrecha el conducto raquídeo y comprime la médula. (El conducto raquídeo es la vía de paso que discurre por el centro de la columna y contiene la médula espinal.)

Una acumulación de sangre (hematoma): la sangre se acumula en el interior o alrededor de la médula espinal. La causa más frecuente de un hematoma medular es un traumatismo, aunque muchos otros procesos causan hematomas. Entre ellos se incluyen las conexiones anormales entre los vasos sanguíneos (malformaciones arteriovenosas), los tumores, las enfermedades hemorrágicas y la utilización de anticoagulantes (que interfieren en la coagulación de la sangre) o de trombolíticos (que rompen los coágulos de sangre).

Tumores: un cáncer extendido (metastatizado) a la columna vertebral o al espacio alrededor de la médula espinal es una causa frecuente de compresión. En raras ocasiones, la compresión se debe a un tumor en el interior de la columna. El tumor puede ser canceroso o no.

Una acumulación de pus (absceso): el pus puede acumularse fuera de la médula espinal, o con menos frecuencia en ella, y puede comprimirla.

Un disco roto o una hernia de disco: una hernia de disco comprime las raíces nerviosas espinales (la parte de los nervios espinales próxima a la médula espinal) y en algunos casos la propia médula espinal.

Compresión de la médula espinal

La compresión súbita típicamente resulta de

Un traumatismo (la causa más frecuente), que a menudo provoca la fractura o luxación de una vértebra

Hematomas

Discos rotos

Sin embargo, los huesos que se han debilitado lentamente (por ejemplo, por cáncer u osteoporosis) pueden fracturarse de repente y causar una compresión repentina o empeorar la ya existente.

La compresión gradual puede desarrollarse durante días o años. Las causas típicas varían dependiendo de cuánto tiempo tarda la compresión en desarrollarse:

Días a semanas: abscesos o tumores

Unos pocos meses: algunas infecciones crónicas (como la tuberculosis vertebral), algunos tumores de crecimiento lento, o la espondilosis cervical (degeneración de las vértebras y los discos en el cuello)

Muchos años: por lo general, espondilosis cervical

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